Juan Manuel González Arzac
Ratificando lo hecho en su presentación, la Argentina de Diego Armando Maradona volvió a ganar por el Grupo B, pero ahora lo hizo de manera contundente: 4 a 1 y ante quien se presumía el rival más fuerte de la zona.
La Selección Nacional volvió a mostrar una ofensiva en plenitud, con Gonzalo Higuaín intratable, siendo autor de tres goles, con Lionel Messi sin la brillantez del debut pero con los destellos determinantes de un crack, con Carlos Tévez participativo y sacrificado, con el Ángel Di María que se esperaba (sobre todo en el primer tiempo), y por si necesitara más, Diego metió a Sergio Agüero en el momento justo y el Kun respondió con intervenciones clave.
Distinto pero igual. La lesión de Verón condujo a Maradona a la irremediable modificación estructural, debido a la nula presencia de un reemplazo natural para la Brujita. Y fue así que el técnico apostó por Maxi Rodríguez, por lo que el dibujo pasó del 4-3-3 al 4-1-3-2; y aun así, el equipo respondió con sobriedad y hasta fue bastante más equilibrado respecto al debut.
Porque Jonás Gutiérrez (el más flojo frente a Nigeria) se vio resguardado por la figura de la Fiera, porque Mascherano achicó su recorrido horizontal y Tévez se ocupó sólo de su expresión en ataque. En tanto, en los breves lapsos en donde Corea del Sur indagó por el terreno argentino, la albiceleste estuvo siempre bien ubicada.
Los momentos de mando oriental fueron ínfimos, producto de su planteo excesivamente cauteloso, donde su técnico alteró el 4-4-2 de su victoria frente a Grecia por un 4-2-3-1 que sencillamente siempre fue un 5-5 inalterable.
Hete aquí la dificultad de Argentina de penetrar ese cerrojo del oponente y sus más clarificadas aproximaciones surgieron del resultado de la pelota detenida. De hecho, a los 16 minutos llegó el tiro libre de Messi que no alcanzó a cabecear Demichelis pero la pelota dio justo sobre Park Chu Young y no tuvo otro destino más que el gol.
Luego sobrevino el toque corto de Lio para que Tévez ejecutara fortísimo y cerca del travesaño; y recién a los 32’ fue cuando el 10 volvió a abrir hacia un costado la pena de otra falta, ahora para Maxi, y este lanzó el centro que peinó Burdisso sobre el primer palo y fue Higuaín, el mismo que falló todas ante Nigeria, el que apareció sobre el segundo poste y sin marca para fijar el 2 a 0 que invitaba a pensar en dos hechos entrelazados: la obligada salida de Corea del fondo y la consecuente generación de espacios para que la albiceleste hiciera estragos.
Pero los orientales no dieron ni un paso adelante en la ocupación territorial, no obstante quedaron pasmados ante una apilada de Messi que finalizó con un desviado pique sobre el arquero que hubiera sido la consumación de su calificativo como el número uno del todo el mundo.
Pues aun con esa resignación ofensiva, fue el deficiente accionar de Demichelis, en una mezcla de escasa fineza técnica, descuido impropio y el ensordesedor sonido de las vuvuzelas (no escucha advertencia), lo que dejó vivo a Corea, que logró con Lee Chun Yong, volante del Bolton inglés, colocar el insospechado descuento.
Por eso el complemento los mostró algo más adelantados, ya con Kim Nam-Il dentro del campo y con Park Ji-Sung, su estrella, la cual no gravitó en ningún momento, intentando ser enlace. Fue entonces que se vio lo mejor de Corea, que en un intervalo de 10 minutos sólo estuvo cara a cara con Romero gracias a una contra que Yeom Ki Hun definió desviado.
En tanto, primero con una sociedad colectiva a puro toque entre Messi, Tévez, Di María e Higuaín que llevó al arquero a revolcarse; luego sucedió un disparo peligroso de Carlitos, otro tiro libre de Lio que Heinze no alcanzó a desviar y un sorpresivo toque de primera de Pipita, parado fuera del área grande, que contuvo Jung Sung Ryong; lo que confirmó el concreto merodeo por la zona caliente, pero otra vez coqueteando con el tiro de gracia que no se dio en el debut y que terminó ofreciendo un peligroso final.
DETERMINANTE. Fue entonces que Maradona no dudó en sostener su apuesta en ataque y metió a Agüero por el Apache a falta de quince minutos, y el Kun en 60 segundos devolvió gentilezas certificando la mano del técnico: sociedad con Messi, quien vio ahogado su grito en dos oportunidades, para el toque debajo del arco del delantero del Real Madrid; y después, a los 35’, manejó una contra letal que desembocó en un pase fantástico de Lio que llevó al centro del Kun que le permitió a Pipita sellar su hattrick. Y el yerno de Diego pudo poner la frutilla del postre, pero su tiro cruzado salió alto.
Con elementos sustentables basado en el mayor potencial ofensivo que tiene el Mundial, y un equilibrio general, Argentina se ilusiona.


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