sábado, 12 de junio de 2010

En la inauguración se dio la lógica


Por Máximo Randrup

México disputó el primer partido mundialista por sexta vez en su historia. En las primeras cinco oportunidades nunca había ganado. Sudáfrica, por su parte, está participando de su tercera Copa del Mundo. En las dos primeras no había podido triunfar en su debut. Ayer, entonces, en el partido inaugural, se dio la lógica.

La selección mexicana abrió la máxima competencia del fútbol en 1930, 1950, 1954, 1958, 1970 y ahora en 2010.  En las otras cinco había cosechado cuatro derrotas, todas por goleada, y sólo un empate.
Por su parte, el actual anfitrión ya había estado en las Copas del Mundo de 1998 y de 2002. En el debut de su primera experiencia mundialista cayó por 3-0 ante Francia y en su estreno en tierras asiáticas igualó 2-2 contra Paraguay.
 

Las estadísticas históricas marcaban empate y los dos seleccionados no pudieron quebrar el destino.
 
En líneas generales, México fue apenas superior. En el primer tiempo tuvo la posesión de la pelota y, además, contó con las situaciones más nítidas para abrir el marcador. En el complemento todo se emparejó.
 
El local, de gran planteo táctico (esperó en el fondo y salió vía contraataques veloces), se puso en ventaja luego de una excelente definición de Tshabalala, quien además de un buen futbolista parece ser todo un velocista.
 
México salió con todo, aunque sin demasiadas ideas ofensivas, y en el único error defensivo del local logró empatar a través de Márquez.
 

En la última del encuentro la tuvo Sudáfrica. Una desatención defensiva le permitió a Mphela quedar en posición de gol y el palo salvó a la selección mexicana.
 
El primer choque del Grupo A, de donde saldrá el rival de Argentina en caso de que clasifique a octavos de final, exhibió por lo menos dos jugadores interesantes. Del lado de Sudáfrica, el autor del gol, quien cuenta con un formidable estado atlético; en México Dos Santos demostró que tiene grandes condiciones, aunque muchas veces chocó ante el sólido sistema defensivo local.

UN RESULTADO JUSTO. A pesar de que el relator televisivo Fernando Niembro elogió al mexicano Pérez (de actuación intrascendente) durante todo el partido, incluso antes de intervenir en el juego, el que más tarea tuvo fue Khune, quien con dos grandes atajadas salvó a su selección en dos posibilidades claras para la visita. A pesar de la leve superioridad azteca, el empate final es un resultado coherente. Para México, la bronca por no haber podido desnivelar en la primera etapa. Para el local, un premio por redondear un planteo inteligente.


MANTIENEN LAS CHANCES. Más allá del empate en el debut, ambos seleccionados mantienen las probabilidades intactas de clasificar a la siguiente fase del Mundial. La igualdad entre Francia y Uruguay dejó a todos en idénticas condiciones.
 
El próximo compromiso de Sudáfrica será el próximo miércoles, ante Uruguay. Mientras que México volverá a jugar el jueves, contra Francia.
 
En el A, el verdadero “Grupo de la Muerte” todo es paridad. Para tener algún indicio de los clasificados -y por lo tanto, el posible rival de la Argentina- habrá que esperar a la segunda fecha.

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