domingo, 13 de junio de 2010

Inglaterra, la tradición atada al imperativo de un éxito que no fue

Por Santiago Rivas Murphy

Inglaterra apenas pudo empatar con Estdos Unidos en la apertura del Grupo C del Mundial de Sudáfrica. El gol prematuro de Steven Gerrard a los tres minutos de juego no alcanzó para alzarse con la victoria. Un error grosero del arquero Green le dio el empate a Estados Unidos por medio de Dempsey. El resultado final dejó conforme a los norteamericanos y preocupados a los ingleses que siguen sin encontrar la medida exacta entre el estilo tradicional del fútbol británico con la impronta italiana de su entrenador. La autoimposición de recuperar una gloria casi olvidada, llevó a Inglaterra a optar por el camino más rápido para llegar al éxito, pero que no va siempre de la mano con los resultados o el éxito mismo.


La Federación Inglesa recurrió a la escuela italiana para obtener los resultados que no alcanzó con su tradicional estilo. Fabio Capello es la síntesis del catenaccio con el juego ortodoxo que defiende la selección británica. En aparencia, el 4-4-2 no dista demasiado de lo que se puede ver en la Premier League. Pero con la pelota en marcha, la impronta italiana tiñe el juego sajón. Wayne Rooney es el delantero más defensivo que tiene Inglaterra. El gol de Steven Gerrard, a los 3 minutos, marcó el camino del pragmatismo ítalo-anglosajón que sólo se vio manchado por el infortunio de su arquero Green. 

Estados Unidos es la prueba del estilo en desarrollo, de un equipo que tiene figuras pero que no logra articularlas en el rendimiento colectivo. Por la gran cantidad de jugadores que tiene en su "madre patria" se asemeja mucho más al clasicismo futbolero del otrora imperio.

Inglaterra, por su parte , se nutre de los astros de la Premier League que en función de equipo tratan de lucir como lo hacen en la liga. La mano de Capello se vio muy clara con su equipo en ventaja. Casi de inmediato, retrasó sus líneas y le cedió la pelota al rival.

Los norteamericanos demostraron su incapacidad para generar jugadas profundas y vulnerar la sólida defensa británica. Sólo con la ayuda del arquero Green lograron igualar el marcador por medio del atento Dempsey.

En el ST, Inglaterra salió a buscar el triunfo con su estilo clásico. Dos volantes de marca y despliegue como Gerrard y Lampard, dos extremos con mucha ida y vuelta, y dos puntas que no estuvieron finos a la hora de la definición.

Estados Unidos se replegó y buscó lastimar por medio de alguna contra aislada, que solo expuso su falta de peso ofensivo. Con el correr de los minutos, los ingleses se fueron agotando física y mentalmente. El ingreso de Peter Crouch en la delantera no cambió la ecuación y todo se encaminó al olvidable empate en uno del final. Ante la necesidad del triunfo, los jugadores ingleses se olvidaron de las instrucciones italianas y apelaron a su génesis futbolística. Por este medio se vieron jugadas más verticales y futbolistas como Gerrard o Lampard. Pero la mala noche de Rooney y la soledad que mostró por momentos, atentaron con las posibilidades de triunfo.

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